Don escondido
Tenía la mirada perdida, expresaba temor y a la vez amenaza, caminaba de un lado a otro cogiendo un trapo, acompañada de su perro Popy, y hablaba sola.
Se llama Luisa, es de estatura baja, su
peso es mayor al que corresponde su edad, su cabeza y cara es redonda, tiene
Síndrome de Down y vive en el distrito
de la Perla- Callao. No son muchas las personas que se acercan, por temor a que
Luisa tenga una reacción tosca, pero en el fondo, sólo busca comprensión y
amistad.
Su madre muy joven, sentada en el parque, trataba que juegue con
cuidado, Luisa no hacía caso, luego se sentó al costado de ella y escuchaba como le contaba sobre un muchacho llamado Esteban, decía que era su enamorado y que en ese
momento estaba jugando con él. Me imaginé que era su amigo imaginario, común de
los niños. La madre se ríe y Luisa le cuenta lo mismo pero a su perro Popy,
este le mueve la cola.
Comienza a gritar muy eufórica, pero cada vez el sonido de su voz era más fuerte y a la vez se volvía melodiosa, la madre solo miraba. Sin embargo, yo quedaba anonadada, deje de leer para escucharla cantar, fue repentino como la voz de ella cambiaba. Mientras que la madre solo cerraba los ojos y movía las manos al compás del sonido, Luisa seguía demostrando ese don que Dios le había dado. Al principio daba un poco de temor, ver la actitud de quienes parecían dos locas, una cantando y la otra solo moviendo las manos.
Comienza a gritar muy eufórica, pero cada vez el sonido de su voz era más fuerte y a la vez se volvía melodiosa, la madre solo miraba. Sin embargo, yo quedaba anonadada, deje de leer para escucharla cantar, fue repentino como la voz de ella cambiaba. Mientras que la madre solo cerraba los ojos y movía las manos al compás del sonido, Luisa seguía demostrando ese don que Dios le había dado. Al principio daba un poco de temor, ver la actitud de quienes parecían dos locas, una cantando y la otra solo moviendo las manos.
Comprendí que su manera de tener un
momento de felicidad es encontrándose ellas mismos, ser como son. Ese mismo día
en la noche me enteré que la mujer que acompañaba a Luisa, no era su madre, era
una joven que tenía problemas mentales,
y que Luisa siempre sale de su casa para conversar con ella acompañada de Popy.
Aunque
nadie sabe con certeza la razón por la que el Síndrome de Down ocurre y aunque
no hay forma de evitar el error de cromosomas que lo ocasiona, pueden ser tratados y existen recursos
comunitarios para ayudar a los niños(as) y a las familias que padecen esta condición,
algunos de ellos demuestran esos talentos que tienen escondidos, pero no son
apoyados, Dios le da un don a cada persona para que ayuden ser feliz a alguien
más, como el caso de Luisa.
Cuando terminó de cantar su perro saltó y comenzó a
lamer le la cara, mientras que la otra mujer aplaudía; escuché que una señora
decía: “hay gente loca en cada lugar”. Era tierno ver la expresión de felicidad
de las dos; luego agarradas de la mano se retiraron del parque.